lunes, 29 de diciembre de 2014

Pijo, Luengo existo...

 
 
Decía el nuevo spot de legumbres Luengo:

ASÍ SON LAS LEGUMBRES LUENGO, PURA FIBRA, PURO HIERRO…
Hasta ahí todo bien, nada que objetar: sean de esa marca o no, no hay duda del valor nutritivo de las legumbres en cuanto a su aporte de fibra y hierro para una dieta equilibrada. Eso es algo que cualquier aburrido dietista nos lo puede certificar.
Claro, que por suerte la publicidad se encarga de hacernos atractiva toda propuesta comercial  (sea cual sea) de manera visual e inmediata.
Añade: UNA JOYA GASTRONÓMICA QUE, SI NO EXISTIESE, HABRÍA QUE INVENTARLA… 
Qué cierto es. Y lo difícil que sería inventar una legumbre artificial, aún más cierto.
Improbable y quimérico. Sí, mejor apostar por promover el cultivo de la legumbre existente y descartar la posibilidad de inventar una legumbre alternativa.

Pero la parte que quiero destacar es la siguiente: ACTUALIZA TU CONCEPTO DE LEGUMBRES.  Eso se quiere conseguir con la imagen idílica de jóvenes modelos posando con ademanes sugerentes.  Sólo una chica de todo el elenco de maniquíes come legumbres, y lo hace también de un modo muy ‘actualizado’: como si fuera una brocheta o un pinchito de pollo.

La cuestión es que pretender vender judías, garbanzos y lentejas como si se tratasen de bragas y gallumbos o colonia para pijos me parece bastante osado y peregrino. 
Pero en todo caso será harto más complicado cuando el envase del paquete muestra  diametralmente  un diseño cásico con la imagen de un payés con sombrero y un chaleco de agricultor de lo más rural y anti cosmopolita del mundo.
Un poquito de coherencia, hombre.
¿Qué tal un paquete negro con letras doradas, como aquellas patatas ultra sofisticadas que vendía  Lays? ¿Han  estudiado probar un envase aterciopelado de cachemir?  ¿Algo a partir de un acuerdo tácito entre Louis Vuitton y  Legumbres  Luengo?
Se remata el anuncio con un lema: LUENGO, LAS LEGUMBRES DE LA GENERACIÓN QUE SE SALTÓ LAS LEGUMBRES. No se deja claro si Luengo está a favor o en contra de saltarse las legumbres. El hecho de que pueda evidenciarse que nuestra generación no ha sido muy dada al consumo de legumbres no se muestra como algo positivo o negativo, cuando se supone que  debe de promocionarse el hábito saludable de comerlas. O sea, que el ‘salto’ debería de ser un salto cualitativo y no un salto al vacío.  ¿Es o no es mejor comer legumbres?

Igual  el hecho de que generen gases tiene algo que ver con que no tengan muy buena prensa.  Y por otra parte el hecho de que puedan favorecer directamente a crear cuerpos como los del anuncio es algo bastante discutible y matizable... 

Yo sí seguiré comiendo legumbres porque esas cuestiones  a mí me importan un pedo.
 
 

domingo, 28 de diciembre de 2014

El misterio del ‘bolsillo MacGyver’


 
 
He de reconocer que, para ser bloguero no soy una eminencia en cuanto a uso de tecnología…soy un patata. Pero un patata hervida.  Por suerte, tengo un aliado, un secreto aliado: el bolsillo de mi pantalón.

Cuando meto en él mi teléfono móvil soy capaz de hacer cosas inverosímiles si no lo bloqueo, desde hackear la base de datos del Pentágono hasta programar las coordenadas de lanzamiento de la próxima incursión espacial de la NASA. Para ser justos, no soy yo: lo hace él. Yo no, qué más quisiera. No lo puedo controlar. Más o menos como los duendecillos nocturnos de aquel cuento.
Los bolsillos tienen la capacidad de enredar un cable (con especial predilección por los cables de auriculares y cargadores de móvil) hasta enmarañar un nudo gordiano. Pero no sólo tienen debilidad por hacer calceta con los cables eléctricos: también juegan a crear el caos (como en aquella mítica película ‘Juegos de Guerra’  mi bolsillo es capaz de convertir mi teléfono en una suerte de Skynet, y si no, al tiempo) a través de las infinitas posibilidades que te brinda un móvil de capacidad sencilla con una pantalla táctil desprotegida y una quizá demasiado rápida velocidad de navegación.
Favorece a los propósitos del avieso aparatejo el hecho de que una sola función, un solo desliz o un solo botón,  pueda desencadenar tantas respuestas, tantas opciones  y por todo ello, ¡¡tanto daño!!
Deberían estudiarse  las peligrosas y catastróficas consecuencias que puede desencadenarse a través de la malévola y diabólica  alianza entre el bolsillo de mi pantalón y mi teléfono.  Si llega a saberse usar ese potencial… ¿Qué tal si se experimenta con ordenadores o tabletas gráficas metidas en un saco o un bolsillo gigante…?

Las aleaciones Smartphone desprotegido/bolsillo juguetón son un arma en potencia que pueden provocar el fin de una civilización tal y como la conocemos. Como mezclar ácido nítrico, ácido sulfúrico y glicerina. La sal y el café. Belén Esteban y Chanel 10.
Creerán que soy un exagerado. Posiblemente es sólo una cuestión de probabilidad. 
Que los móviles no son malos por naturaleza, como aquel ‘buen salvaje’ de Rousseau.

Pero seguro que mi bolsillo es capaz de activar el idioma predictivo, mandar un SMS , descargar una  nueva aplicación y hasta pedir una pizza antes que pasarme el puñetero Candy Crush sin que lo toque un solo dedo.